| Sebastián está debajo de un almendro |
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Es lógico suponer que de esa manera el Gobierno piensa que puede corregirse el exceso de demanda que existe en el mercado de la energía en este momento y que puede conducir a corto o a medio plazo a posibles desabastecimientos.
La lectura del "paquete" de medidas propuesta me ha recordado las comedias de Enrique Jardiel Poncela. Así, en el comienzo de las obras de este autor los actores aparecen y desaparecen de la escena, los acontecimientos se producen de una manera aparentemente disparatada, sin ninguna explicación lógica hasta que al final todo el aparente absurdo de la obra va desapareciendo y todas las piezas acaban encajando perfectamente. Este es el tipo de sensaciones que me genero la lectura de las 31 medidas. En efecto, al principio nada encaja, todo tiene un cierto toque de teatro del absurdo. Así, en un país como España con una peligrosa dependencia energética del exterior de más de un 80% y en el que la demanda de energía crece de una manera estructural más fuertemente que la oferta global, parece que abrir un debate que permita estimar un "mix energético" sostenible económica y ambientalmente, es un tema de gran trascendencia y que debe de abordarse con transparencia y con rigor. Pues bien, en ese contexto, el ministro propone una serie de medidas voluntaristas, inconexas y al menos alguna de ellas bastante pintorescas. Paquete de medidas que de ninguna manera se corresponde con la trascendencia del problema abordado. Cuando el aparente absurdo llega al máximo, como proponer el reparto de una bombilla de bajo consumo por cada hogar en 2009 o legislar que las temperaturas en los espacios públicos no superen los 21 grados centígrados en invierno, en ese momento la parte analítica de mi pensamiento me llevó a formular una hipótesis explicativa acerca del por qué del plan propuesto. Esta hipótesis permite que todas las piezas encajen perfectamente en su conjunto, vamos, como en las obras de Jardiel Poncela. Así, me atrevo a conjeturar que el 'Plan Sebastián' es un hábil y tal vez bien intencionado intento de convencer a la sociedad española de que el déficit energético actual y la fortísima dependencia energética del exterior se puede resolver, recurriendo exclusivamente a unas particulares políticas de demanda, basadas en un peculiar ahorro energético. Antes de continuar con mi hipótesis, me gustaría dejar totalmente claro que mi opinión personal es que el ahorro en el consumo de energía, como el ahorro en el consumo de cualquier recurso natural, es algo en si mismo bueno, deseable y aconsejable. No obstante, la cuestión clave en esta dirección es hasta qué punto podemos abordar los actuales problemas energéticos en España, recurriendo exclusivamente a políticas de demanda (ahorro) como las que propone el 'Plan Sebastián'. ¿Cómo no se proponen otras políticas de demanda más eficaces? ¿Cómo pueden ignorarse las políticas de oferta? Parece poco discutible que además de ahorrar y ser más eficientes en el uso de la energía, tenemos que incrementar la oferta de la misma. Mi hipótesis viene a conjeturar que el Gobierno a través del 'Plan Sebastián', ha optado por medidas que a modo de 'cortina de humo' no tienen coste político, pero que no solucionan nada Ahora bien, y aquí entra en juego mi hipótesis, es perfectamente entendible que los incrementos de oferta energética originan en general muchas controversias ambientales. Así, el aumento de oferta vía centrales térmicas aumenta la producción de gases de efecto invernadero, vía hidráulica implica nuevos pantanos, vía nuclear implica problemas de seguridad con los residuos radioactivos, etc. Por otra parte, la generación de energía vía recursos renovables es hoy en día muy costosa, representando una promesa de éxito, pero que requiere todavía de mucha investigación hasta que su uso pueda ser masivo. En definitiva, la planificación energética representa un problema muy complejo para el que no es fácil encontrar una solución óptima. Ahora bien, no es aventurado afirmar que la solución se conseguirá a través de una equilibrada mezcla de políticas de incremento de la oferta y de reducción de la demanda. Por otra parte, qué duda cabe que tenemos en España grupos y "lobbies" con indudable peso electoral, y que son muy sensibles al posible incremento de la oferta de determinadas energías. En tal contexto sociopolítico, mi hipótesis viene a conjeturar que el Gobierno a través del 'Plan Sebastián', ha optado por medidas, que a modo de 'cortina de humo' no tienen coste político, pero que no solucionan nada. Me temo que debajo del almendro de Jardiel, en esa tumba que florece todas las primaveras, no yace sólo el cuerpo de la bella Eloísa, sino las esperanzas de la sociedad española de que se aborde la elaboración de un plan energético desde la racionalidad, que sin menoscabar nuestro bienestar económico, sea a la vez ambientalmente sostenible. |
| Última actualización el Sábado, 01 de Noviembre de 2008 21:15 |










